domingo, 1 de noviembre de 2009

CARIES RAMPANTE O EMFERMEDAD DEL BIBERON




Dar el biberón a los niños para que duerman es una práctica común que puede desencadenar severos problemas de salud, como la caries rampante, la cual es capaz de destruir parcial o totalmente la dentadura de leche hasta en dos semanas.

la caries rampante constituye entre un 60 y un 70 por ciento de los motivos de consulta.

Hacer dormir a los niños con el biberón en la boca puede ser un recurso eficaz para los padres, pero dañino para los menores, pues la leche que se queda en su boca toda la noche se fermenta, lo que es aprovechado por las bacterias para atacar los dientes.

Cuando esta caries no es atendida origina la paulatina pérdida de las piezas dentales, condiciona a los menores a contraer infecciones de garganta recurrentes y a presentar abscesos en encías, trastoca su capacidad digestiva y ocasiona problemas gastrointestinales.

Asimismo, al mantener residuos de bacteria en raíces de dientes de leche, produce la desviación de los brotes dentales definitivos.
Por ello la importancia de erradicar el mal hábito de dormir a los menores con biberón, además de promover el lavado de dientes desde el primer brote y enseñarles poco a poco a usar el cepillo dental, permitiendo en principio que jueguen con él para crear el hábito de la tolerancia a este objeto y a esta práctica.

El tratamiento de la caries rampante consiste en una pulpotomía, para evitar infecciones agregadas, limpiar los dientes y colocar coronas de acero-cromo que protegerán las piezas.

la caries rampante o irrestricta, también conocida como caries del biberón o caries de la infancia temprana.

Se trata de un cuadro de aparición súbita, extendida y rápidamente que da por resultado el compromiso temprano de la pulpa y que afecta aquellos dientes que se consideran generalmente inmunes a la caries común u ordinaria.

Afecta principalmente a niños entre 2 y 5 años de edad.


La característica distintiva de esta enfermedad es el compromiso de los incisivos anteroinferiores y la producción de caries cervical; además,
clínicamente tiene un patrón definido de afectación coincidiendo con el orden cronológico de erupción.

El patrón de ataque de esta enfermedad también se relaciona con el trayecto del líquido desde que sale del biberón o pezón y las zonas donde se facilita su estancamiento en la cavidad bucal.

El principal factor causante involucrado, pero no el único, es el uso del biberón.

Hoy se sabe que la enfermedad es multifactorial y está asociada con hábitos incorrectos y uso prolongado de la lactancia materna o del biberón.
Así como con el contenido de las fórmulas, basadas principalmente en sustancias azucaradas.

También hay que considerar la participación de la microbiota oral y los hábitos higiénicos deficientes, los cuales permiten la permanencia de sustancias acidógenas sobre las superficies dentarias.

EL EMBARAZO Y LAS ENCIAS


Es común que durante el embarazo las encías se inflamen o infecten.

A la mayoría de las embarazadas les sangran las encías, en particular cuando se cepillan los dientes o se pasan el hilo dental.

Gingivitis es la inflamación de las encías.

Enfermedad periodontal es la infección de las encías.

También notará que la boca produce más saliva durante el embarazo.

Las encías y los dientes pueden cambiar durante el embarazo debido a:

· Los cambios hormonales
· Mayor flujo de sangre por el cuerpo que puede causar hinchazón, sensibilidad y malestar en las encías

Las encías inflamadas, sensibles y sangrantes son muy comunes durante el embarazo.
Aproximadamente la mitad de las mujeres embarazadas presentan esta condición, que se conoce como gingivitis del embarazo.

La gingivitis del embarazo es simplemente un tipo de gingivitis que surge durante el embarazo.

Más del 50% de todas las mujeres embarazadas experimentan alguna forma de gingivitis del embarazo.

A pesar de que la gingivitis es una enfermedad preocupante, usualmente no trae aparejado riesgo alguno, a menos que no se la trate a tiempo.

Si la gingivitis del embarazo progresa hasta convertirse en enfermedad periodontal, la misma podría incrementar su riesgo de entrar en trabajo de parto pretérmino.

Las encías sangran en el embarazo por el aumento de riego sanguíneo en todo el cuerpo, incluida la boca.

Además, los altos niveles de la hormona progesterona hacen que las encías reaccionen más a la placa bacteriana que se acumula en los dientes.

También puede aparecer un bultito o nodulo en las encías que sangra cuando te cepillas.

A este tipo de nódulo (que es bastante poco común) se le llama tumor del embarazo o granuloma piógeno, dos nombres alarmistas para algo que, en realidad, es inofensivo y no suele doler.

Por lo general, desaparece después de tener al bebé, pero si no fuese así, necesitarás que te lo saquen.

Y si causa molestias, interfiere con tu masticación o cepillado, o comienza a sangrar de manera excesiva, puedes hacértelo quitar durante el embarazo.

SIDA Y ODONTOLOGIA


VIH significa Virus de Inmunodeficiencia Humana. Un virus es un microorganismo que solo puede verse con un microscopio electrónico.



Cuando una persona ha sido infectada con el VIH, esto ataca gradualmente el sistema de defensa del organismo humano.




SIDA significa Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Aunque puede llevar muchos años, virtualmente todas las personas infectadas con VIH contraen el SIDA. Un síndrome es una colección de síntomas que cuando se los considera en conjunto son conocidos como enfermedad.



La única forma en la que puede transmitirse el VIH durante el tratamiento es cuando se entra en contacto con la sangre de una persona infectada con el VIH.



Todos los dentistas siguen rutinariamente normas de higiene y control de la infección para prevenir la transmisión de la infección. La limpieza y esterilización de los instrumentos, superficies, etc. después del tratamiento y el uso de artículos descartables como guantes o agujas son los medios que emplea su odontólogo durante el tratamiento para proteger a los pacientes.
¿Puede propagarse el VIH / SIDA a través de la saliva?



No. Aunque algunos informes mencionan que en la saliva de cierta gente infectada con el virus se han hallado diminutas cantidades del VIH, en ningún lugar del mundo hay evidencias que la infección puede propagarse a través de la saliva.

IMPORTANCIA DE LOS DIENTES DE LECHE


La importancia de los dientes de leche es vital para que nuestro hijo pueda masticar correctamente durante los primeros años, ya que en estos años el desarrollo es muy importante y una buena alimentación requiere también una buena dentadura.

Ya sabemos que las bacterias de la caries intentan colonizar los dientes desde la aparición de éstos y una falta de higiene junto a un exceso de azúcar propicia que los dientes de leche puedan incluso llegar a perderse.

Claro que podríamos decir que como son de leche no pasa nada, porque volverán a salir y esto es un error, ya que para el pequeño son necesarias todas las piezas dentales, no sólo para comer, también para poder pronunciar correctamente.

Ya que en la pronunciación, interviene la perfecta coordinación entre lengua, labios y dientes.


Tener unos dientes de leche sanos, permite a nuestro hijo un recambio dentario correcto, pues la pérdida antes de tiempo puede originar problemas ortodóncicos.

Una buena higiene bucal siempre ayudará a tu hijo a adquirir esa conducta higiénica adecuada que mantendrá toda su vida y que será muy beneficiosa para él.

Los dientes primarios (comúnmente llamados dientes de leche) actúan en su niño de la misma manera en que funcionan los dientes permanentes en nosotros los adultos:

· para masticar
· hablar
· y por la estética.

El niño tiene 20 dientes primarios de los cuales algunos permanecerán en la boca aproximadamente hasta los 13años.


Estos dientes son más pequeños y menor cantidad respecto a los permanentes, ya que los maxilares y la boca de su hijo son pequeñas comparada con lo que será en el crecimiento.

Para conseguir un crecimiento y desarrollo normal en cada etapa, es importante proporcionarle a su hijo alimentos nutritivos y procurar que el diente permanezca libre de dolor e infección.

El dolor y la infección pueden ser causados por descuido de los dientes primarios.

SINDROME DEL BIBERON


La caries de biberón, también conocida como Síndrome de biberón, es una condición dental que puede destruir a los dientes de un bebé o un niño pequeño.
Ocurre cuando los dientes de un niño se encuentran expuestos con frecuencia a líquidos azucarados por largos periodos de tiempo.
Entre éstos líquidos se encuentran la leche (incluida la leche materna), leche en fórmula, jugo y otras bebidas dulces.
También influye el uso y desuso del chupón.
La caries ocurre después de ataques ácidos frecuentes.
Es por esto que no sólo influye lo que toman los niños, sino la frecuencia y por cuanto tiempo se encuentran sus dientes expuestos a los ácidos.
Esta es la razón por la cual el ofrecer líquidos dulces como método para tranquilizar al bebé o permitir que su hijo se duerma con el biberón durante la noche o siestas puede ocasionar gran daño a los dientes.
Durante el sueño la cantidad de saliva disminuye lo cual permite que el azúcar se quede en contacto con los dientes por mas tiempo.
Esto incrementa en gran medida el riesgo de aparición de caries.
Los dientes que más frecuentemente se lesionan son los dientes anteriores superiores, pero también se pueden afectar otros dientes.
Los dientes temporales o de leche son muy importantes para que el niño pueda masticar, aprenda a hablar y verse bien.
Las caries de los dientes infantiles puede afectar la erupción de los dientes permanentes, ocasionar dolor y se puede relacionar con problemas de salud general en algunos niños.
Por lo mismo es muy importante mantener los dientes sanos desde los primeros años.
Para que el desarrollo bucal de un niño se lleve a cabo correctamente, el dentista deberá informar a los padres primerizos acerca de los cuidados dentales del pequeño.
El aporte adecuado de flúor y la correcta limpieza dental.
Es importante, por ejemplo, que el bebé o niño nunca se vaya a dormir con un biberón que contenga leche, leche de fórmula, jugos o líquidos dulces o con un chupón remojado en azúcar o miel.
Si el bebé requiere de alguna bebida entre comidas o al acostarse le puede dar un biberón con agua simple o un chupón limpio recomendado por el dentista o pediatra.
La higiene oral debe comenzar a muy temprana edad.
Se recomienda limpiar las encías del bebé con una gasa limpia o tela después de cada comida y empezar a cepillar los dientes tan pronto como el primero de ellos aparezca.
El hilo dental se debe utilizar cuando hayan erupcionado los 20 dientes temporales, lo cual ocurre entre los 2 o 2 ½ años.
A partir de los 3 ó 4 años, será el pequeño quien se cepille o use el hilo dental, siempre después de cada comida si se trabaja en este hábito desde los primeros años.
Tras la ingesta de golosinas, galletas, pasteles, cereales de avena con pasas y otro alimento pegajoso la limpieza es esencial ya que se adhieren a las muelas, y, por lo tanto, favorecen la proliferación bacteriana y la formación de caries.

TRATAMIENTO DEL DIENTE AVULCIONADO


La avulsión dentaria es la expulsión de un diente por una causa traumática como puede ser:

· la caída de una bicicleta.
· un tropezón.
· golpes a la altura de la base de la nariz ocasionados por juegos violentos.
· la práctica de algunos deportes sin protector bucal.

La avulsión puede ocurrir tanto en los dientes temporarios como en los permanentes.

La diferencia es el tratamiento, ya que los temporarios no se reimplantan.

Cuando ocurre la avulsión de un diente estamos ante una emergencia.

Se debe actuar con tranquilidad y rapidez, de esto depende el éxito del tratamiento

El diente debe ser reubicado dentro de los 30 minutos ya que tiene mayores posibilidades de reinsertarse con éxito.

Hay algunos pasos a seguir que son muy sencillos y fundamentales para el éxito del futuro tratamiento:

· Recuerde que es una Emergencia, por lo tanto se debe actuar con rapidez pero sin perder la calma.
· Se debe buscar el diente.
· Una vez que se encuentra se debe tomar por la corona y no por la raíz.
· De esa manera no se lastima el ligamento periodontal, que es un tejido pegado a la raíz y es el que une al diente con el hueso alveolar.
· Sus células pueden mantener la vitalidad de acuerdo al medio de almacenaje.
· El otro tejido que se daña cuando el diente es expulsado de la cavidad que lo aloja es la pulpa dentaria, la cual se necrosa por la falta de circulación en un 99% de los casos y esto obliga a su extirpación.
· Lavarlo con agua.
· No se debe cepillar ni usar detergentes y/o desinfectantes, para no lastimar el ligamento periodontal y no agregar un daño adicional a este tejido.
· Guardarlo en un medio húmedo para mantener la vitalidad del ligamento periodontal.
· En niños grandes y adultos que comprenden y colaboran con este procedimiento se puede almacenar la pieza en la boca del paciente.
· Si el niño es pequeño o el adulto es aprensivo, se corre el riesgo que se lo trague, por lo que es mejor ponerlo en un vaso de agua o leche.
· Está última es un muy buen medio de preservación porque tiene la misma presión osmótica que la pieza dentaria, es pasteurizada, libre de gérmenes y de fácil disponibilidad.
· Concurrir al odontólogo en forma inmediata para qué decida qué tratamiento se debe realizar.

En síntesis para salvar un diente avulsionado debemos actuar de la siguiente manera:

· Tomarlo por la corona; no tocar la raíz.
· Lavar la raíz con agua.
· Colocarlo en leche.
· Buscar el odontólogo más cercano.

RECOMENDACIONES PARA LOS PADRES SOBRE SU PRIMERA CONSULTA Y TRAMIENTO ODONTOLOGICO DE SUS HIJOS


La primera visita al dentista debe hacerse entre 1 y 3 años de edad.
Los padres no deben esperar a detectar alguna alteración o a que el niño tenga dolor.
Es positiva una primera visita donde al niño no se le practique ningún tratamiento.
Esto ayuda a que se inicie una relación cordial y confiada con el profesional de la odontología y en general con el cuidado de sus dientes.
A partir de la primera visita es aconsejable llevar el niño a revisiones dos veces al año.
En la primera visita a la clínica dental los padres deben acompañar al niño y estar presentes durante la misma.

En ella, el odontólogo hará solo un examen clínico del niño y su historia clínica.

También explicará a los padres la posible necesidad de un tratamiento dental y en lo que consistirá este.

En sucesivas visitas los padres no deben pasar al área del sillón odontológico para que el odontólogo pueda establecer una relación directa con el niño.

Para que el niño no se sienta abandonado y esté tranquilo es una buena estrategia que la madre deje el bolso o alguna prenda a la vista del pequeño.

Si a pesar de ello el niño llora los padres no deben inquietarse ya que es una reacción normal a lo desconocido.

Si el dentista tiene experiencia en el manejo de los niños sabrá cómo aplacar esta conducta y hacer que el niño no se asuste.

Muchos niños lloran para reclamar la presencia de los padres, por lo que no se debe caer en la trampa de entrar en el consultorio y dejar que el profesional maneje la situación.

Hemos de saber que si se requiere nuestra presencia el odontólogo nos va avisar.

Si el niño se porta bien hemos de recompensar su actitud para reforzar este comportamiento en visitas sucesivas.

En caso contrario no es recomendable castigarlo ya que esto aumentaría la sensación negativa que el niño tiene ante la visita dental.
Nunca se debe amenazar al niño con llevarlo al dentista o al médico si se porta mal ya que asociará a estos profesionales con algo malo.

Tampoco se debe llevar al niño a la consulta mediante engaños, ya que pensará que es algún sitio malo.

Los padres deben explicar al niño que el dentista va a ver su boca, y le va a ver cuantos dientes tiene y a hablar con ellos.

Conviene obviar palabras como dolor, daño, etc. y no hacer comentarios del tipo "no te va a doler" que hacen al niño ponerse a la defensiva.

Si el niño ha sido colaborador es aconsejable reforzar su buen comportamiento con elogios y algún premio.

Es positivo explicarle lo bueno que es haber ido a la consulta para que sus dientes estén siempre sanos y aprovechar para iniciarle en los hábitos de higiene dental.